Durante décadas, poner algo en órbita significaba comprar un asiento ajeno. Eso ha empezado a cambiar.
Un demostrador que ya voló y un orbital en preparación.
Vehículo de prueba de una sola etapa. Su vuelo desde el Arenosillo, en Huelva, sirvió para validar motor, aviónica y recuperación antes de escalar al modelo mayor.
Diseñado para llevar cargas pequeñas a órbita baja desde la Guayana Francesa, con la primera etapa pensada para ser recuperada en el mar.
| Lugar | Provincia | Función |
|---|---|---|
| El Arenosillo | Huelva | Campo de lanzamiento de cohetes sonda y pruebas suborbitales |
| Cebreros | Ávila | Antena de espacio profundo de 35 metros |
| Robledo de Chavela | Madrid | Complejo de comunicaciones con sondas lejanas |
| Maspalomas | Las Palmas | Estación de seguimiento y recepción de datos |
| Torrejón de Ardoz | Madrid | Centro técnico e instalaciones de ensayo |
Un cohete pequeño no compite con los grandes en precio por kilo. Su valor es otro: decidir cuándo se vuela y qué se lleva, sin depender de la agenda de un operador extranjero.
Para una industria que ya fabrica estructuras, software de control y cargas útiles, cerrar la cadena con el acceso al espacio es más una cuestión de soberanía técnica que de negocio inmediato.